El funcionamiento del internet a escala global depende de una vasta infraestructura de cables submarinos que, a pesar de su importancia crítica, sufren daños de manera recurrente. Para dimensionar la complejidad de esta red, existe un mapa interactivo que permite visualizar el nivel de interconectividad mundial y la distribución de los sistemas de cables y sus estaciones de aterrizaje.
Estos cables, diseñados para la transmisión de datos y energía eléctrica, deben contar con una construcción extremadamente robusta debido a que su mantenimiento técnico es sumamente complejo. Su despliegue a través de largas distancias se realiza mediante el uso de buques cableros especializados.
Tecnología y capacidad de transmisión
En la actualidad, el fondo marino alberga redes de cables de fibra óptica. Esta tecnología permite transportar volúmenes de datos significativamente mayores que los de los satélites de comunicación más potentes, ofreciendo además la ventaja de una latencia considerablemente menor en la transmisión de las señales.
Sin embargo, los cables de aguas profundas comparten una limitación importante con los satélites: ambos requieren un esfuerzo operativo considerable para ser modificados, mantenidos o ampliados una vez que han sido instalados.
Un ejemplo de esta infraestructura es el cable TAT-14, desplegado en el Atlántico Norte, el cual dispone de cuatro pares de fibras para gestionar la comunicación de datos.
