El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, ha reafirmado su compromiso con el Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá (T-MEC) y ha descartado la posibilidad de firmar acuerdos de libre comercio con economías no basadas en el mercado, como China. Esta postura se produce en un contexto de tensiones comerciales y críticas sobre un posible giro en la política comercial canadiense.
La decisión de Trudeau ha generado reacciones encontradas. El senador estadounidense Rick Santorum ha criticado lo que considera un cambio de rumbo por parte de Canadá, advirtiendo que, si el acuerdo comercial con China supera lo que se ha hecho público, Estados Unidos podría imponer aranceles adicionales a productos canadienses. Santorum incluso ha amenazado con resucitar las amenazas de aranceles expresadas anteriormente por el expresidente Donald Trump.
Por su parte, el primer ministro Trudeau ha insistido en que su gobierno no tiene intención de negociar un tratado de libre comercio con China. Esta declaración busca disipar las preocupaciones sobre un posible cambio en la estrategia comercial de Canadá.
Analistas financieros señalan que el dólar canadiense enfrenta limitaciones geopolíticas y que, a largo plazo, su perspectiva es pesimista. La incertidumbre en torno a las relaciones comerciales y la dependencia de factores externos podrían afectar negativamente a la moneda canadiense.
La situación actual plantea interrogantes sobre el futuro de las relaciones comerciales entre Canadá, Estados Unidos y China, y sobre el impacto de estas dinámicas en la economía canadiense.
