En 1939, las probabilidades estaban abrumadoramente en contra del mundo democrático.
Canadá era una nación pobre con una población reducida. Sin embargo, desde el principio, los canadienses respondieron y cumplieron con su parte. Y en los días más oscuros de la Segunda Guerra Mundial, Winston Churchill elogió a Canadá como el pilar fundamental de la resistencia democrática.
Más de 80 años después, la democracia vuelve a enfrentar serias amenazas, y Canadá está siendo puesta a prueba. Hace un año, muchos pensaban que cederíamos o nos derrumbaríamos, pero hemos mantenido nuestra posición.
Los canadienses están desempeñando un papel clave junto a aliados democráticos. Estamos luchando por una paz justa en Ucrania y nos oponemos a la amenaza fascista planteada por grupos criminales que rechazan la democracia y utilizan la violencia para imponer su voluntad.
2026 será un año difícil y caótico, pero los canadienses saben lo que está en juego. Una vez más, se puede contar con nosotros.
