Para las personas que viven en zonas rurales de Australia, el diagnóstico de cáncer a menudo implica un largo viaje para recibir tratamiento. Mel Vanzati, del Stock Journal, destaca que “en el campo, tener cáncer significa subirse al coche”, subrayando la dificultad de acceso a la atención oncológica para quienes residen en áreas remotas.
La necesidad de viajar grandes distancias para acceder a servicios de quimioterapia, radioterapia y cirugía representa una carga significativa para los pacientes y sus familias, tanto en términos económicos como emocionales. Este acceso limitado a la atención médica especializada puede afectar los resultados del tratamiento y la calidad de vida de los pacientes.
