Stephen McCullagh, el hombre declarado culpable del asesinato de Natalie McNally, se ha referido a sí mismo como un «monstruo» en declaraciones presentadas ante el tribunal durante su proceso de libertad condicional. Tras conocerse el veredicto de culpabilidad, McCullagh afirmó ante los funcionarios de libertad condicional que «podría ser responsable» del crimen, aunque alegó «no tener memoria» de lo ocurrido la noche en que McNally fue asesinada.
El caso, que ha conmocionado a la opinión pública, reveló la brutalidad del ataque sufrido por la víctima. Según lo expuesto ante el jurado, Natalie McNally fue sometida a una «golpiza horrenda y salvaje». Durante el juicio, se detalló cómo los investigadores lograron desmantelar una compleja red de mentiras tejida por McCullagh, quien llegó a autodenominarse como un «bicho raro» (weirdo) para intentar desviar la atención de las pruebas en su contra.
La estrategia del acusado, descrita por las autoridades como un intento deliberado por ocultar su responsabilidad mediante falsedades, fue finalmente invalidada por el trabajo de los detectives, quienes lograron reconstruir la secuencia de eventos que llevaron a la condena. Las declaraciones realizadas ante el equipo de libertad condicional contrastan con los esfuerzos previos del sentenciado por negar su participación directa en el homicidio.
