Más allá de la inteligencia artificial, los robots humanoides y las pantallas cada vez más delgadas, el Consumer Electronics Show 2026 de Las Vegas también mira hacia el pasado. Entre pabellones repletos y stands hipertecnológicos, uno de los temas más evidentes de esta edición es la nostalgia: un retorno declarado a formas, objetos y rituales del pasado, reinterpretados con herramientas digitales y funciones contemporáneas. No como un mero capricho estético, sino como un verdadero lenguaje de la innovación.
Tocadiscos verticales, máquinas arcade modernizadas, flipper digitales, controladores físicos para smartphones y dispositivos de audio inspirados en los cassettes y los primeros reproductores de CD. Objetos que parecen sacados de los años 80 y 90, pero que integran Bluetooth, aplicaciones, streaming y software avanzado. Es la tecnología retro, que hoy se encuentra en el centro de las estrategias de muchas empresas, grandes y pequeñas.
Este fenómeno abarca a varias generaciones. Por un lado, los Millennials y la Generación X, atraídos por la recuperación de experiencias familiares y reconfortantes; por otro, la Generación Z, que ha crecido en un ecosistema completamente digital y que ve los objetos físicos como algo nuevo, auténtico, casi exótico. El vinilo, el joystick y el botón se convierten en experiencias sensoriales por redescubrir, no en reliquias de museo.
Así, cientos de visitantes hicieron fila para probar, o mejor dicho, saborear los piruletas musicales. Gracias a la conducción ósea, al lamer o morder la caramel, las vibraciones sonoras se transmiten a través de los huesos del cráneo, permitiendo “sentir” la música sin auriculares ni altavoces.
Wesley Moore, de 66 años y procedente de Nueva Jersey, se muestra entusiasmado: “Lo pones en la boca, te tapas las orejas y realmente sientes la música. Es increíble. Aquí estoy, a los 66 años, divirtiéndome como un niño”.
Pensado principalmente para los más jóvenes, el producto podría convertirse también en una alternativa a los dispositivos digitales tradicionales y, según la empresa, más de un millón de personas ya se han inscrito en la lista de espera para adquirirlo.
En el CES, la nostalgia aparece como una respuesta a la saturación tecnológica. En un mundo dominado por pantallas táctiles, interfaces invisibles y la nube, el retorno a perillas, botones y soportes materiales devuelve una sensación de control y presencia. La tecnología no desaparece, sino que se vuelve más comprensible, más “humana”.
Sin embargo, no se trata de un simple revival. Los productos presentados en Las Vegas demuestran que el pasado se reelabora, no se copia. El diseño vintage se convierte en una puerta de entrada a funciones avanzadas: audio analógico que dialoga con el streaming, videojuegos retro que viven en los smartphones, hardware con una estética clásica potenciado por software y sensores de última generación. Es una nostalgia diseñada, consciente, pensada para el mercado contemporáneo.
El éxito de estas soluciones también señala un cambio cultural. La tecnología ya no es sinónimo únicamente de velocidad y novedad, sino también de experiencia, memoria y emoción.
Peluche con AI al ces (Afp)
08/01/2026
El mensaje que llega desde Las Vegas es claro. El futuro no reniega del pasado, lo integra. Y en una época de progreso incesante, la nostalgia se convierte en una de las herramientas más poderosas para imaginar –y vender– la tecnología del mañana.
Cover per smartphone al Ces 2026 (Afp)
08/01/2026
