Después de cuarenta años, los efectos de Chernobyl están comenzando a manifestarse a nivel genético. Un nuevo estudio ha puesto de relieve un fenómeno que se sospechaba desde hace años: el efecto transgeneracional de la radiación.
En esencia, las mutaciones del ADN causadas por el desastre de 1986 han sido identificadas en los hijos de las personas expuestas, lo que representa un avance significativo en comparación con investigaciones anteriores que no habían logrado encontrar pruebas tan claras. El equipo de la Universidad de Bonn no se limitó a buscar mutaciones aisladas, sino que se centró en las «mutaciones de novo agrupadas«, que son pequeños cúmulos de cambios genéticos muy cercanos entre sí, presentes en los hijos pero ausentes en el código genético de sus padres. La hipótesis es que estas «cicatrices» son el resultado de roturas en el ADN de los padres, provocadas por la radiación ionizante y transmitidas durante la concepción.
Los datos son elocuentes. Al analizar el genoma de 130 hijos de los «liquidadores» de Chernobyl y compararlos con un grupo de control, se observó una diferencia sustancial: un promedio de 2,65 mutaciones agrupadas por niño, en comparación con 0,88 en aquellos que nunca estuvieron expuestos. Los hijos de técnicos de radar alemanes, expuestos a niveles de radiación similares en su trabajo, también mostraron valores más altos de lo normal. Cuanto mayor era la dosis estimada de radiación recibida por el padre, más marcadas eran estas alteraciones en sus hijos.
¿Qué significa todo esto para la salud? Afortunadamente, la alarma parece ser menor de lo esperado. Muchas de estas mutaciones afectan a zonas del ADN «no codificante», es decir, aquellas partes que no se utilizan para fabricar proteínas. De hecho, entre los hijos de los supervivientes de Chernobyl no se han detectado picos de enfermedades genéticas o malformaciones. Paradójicamente, la edad avanzada de un padre al momento de la concepción tiene un impacto mucho mayor en el riesgo genético que las bajas dosis de radiación estudiadas en este trabajo. Sin embargo, existen limitaciones: reconstruir con precisión las dosis de radiación recibidas hace cuarenta años no es una tarea sencilla y el estudio se basa en voluntarios, lo que podría introducir cierto sesgo en los datos. No obstante, queda claro que la protección contra la radiación no es solo una cuestión de seguridad individual, sino también un acto de protección para las generaciones futuras, dado que el ADN parece tener una memoria mucho más duradera que la nuestra.
SanDisk 128GB Ultra scheda microSDXC adattatore SD fino a 140 è uno dei più venduti oggi su
