Los adolescentes de la Generación Alpha están optando cada vez más por relaciones con chatbots de inteligencia artificial en lugar de parejas reales, según informes recientes. Expertos advierten que esta tendencia podría afectar el desarrollo de habilidades sociales esenciales para el futuro laboral y personal.
Una investigación realizada por Male Allies UK reveló que el 20% de los niños de entre 12 y 16 años conoce a un compañero que “sale” con un chatbot de IA, mientras que el 85% ha interactuado con uno en algún momento. Además, más de un cuarto de los encuestados prefiere la atención y conexión que reciben de un bot sobre la que obtienen en una relación real.
El 58% de los adolescentes entrevistados señaló que una relación con IA es más sencilla porque pueden “controlar la conversación”. Como explicó un profesor consultado por Fortune, el atractivo radica en la “máxima control, cero rechazo”. Esta comodidad, sin embargo, conlleva riesgos a largo plazo.
Según el profesor Pierluigi Casale, jefe de IA en OPIT, el problema no es que los jóvenes hablen con IA, sino que algunos puedan comenzar a usarla como sustituto del trabajo complejo y exigente de las conexiones humanas. Las relaciones reales enseñan negociación, empatía, manejo del rechazo, compromiso y confianza social—habilidades que una IA puede simular pero no desarrollar realmente.
Estas mismas habilidades blandas son cruciales en el entorno laboral: para superar una entrevista, presentar frente a compañeros o manejar opiniones divergentes en la oficina. Al evitar las relaciones reales, los jóvenes podrían llegar al mercado laboral incapaces de leer un ambiente, construir confianza en un café o enfrentar un “no”—algo que ninguna IA puede prepararlos para vivir.
La tendencia refleja un cambio generacional: mientras la Generación Z buscaba estratégicamente parejas un 25% más atractivas y exitosas para escalar socialmente, la Generación Alpha parece haber decidido que el esfuerzo de las relaciones humanas es demasiado alto, prefiriendo la previsibilidad y ausencia de riesgo de un compañero artificial que se puede apagar.
