Tras la mortífera riada que azotó Nepal, expertos y organizaciones alertan sobre el peligro latente de las inundaciones repentinas por vaciamiento de lagos glaciares, conocidas como GLOF. En Chile, científicos y geógrafos advierten que la desglaciación acelerada de los Andes expone a comunidades y cuencas a amenazas similares.
La devastadora catástrofe registrada en el distrito de Rasuwa, al norte de Nepal, y en zonas fronterizas con el Tíbet —que dejó cientos de muertos y miles de desaparecidos— encendió las alarmas a nivel global sobre los riesgos asociados al colapso de masas de hielo y lagos glaciares. Los científicos han vuelto a advertir sobre las inundaciones repentinas por desbordamiento de lagos glaciares, identificadas bajo el acrónimo GLOF.
Aunque las causas exactas del desastre en el Himalaya han generado debate internacional, con hipótesis que apuntan tanto a sismos de magnitud moderada como a avalanchas de hielo y lluvias con isoterma alta sobre altitudes superiores a los 5.000 metros, el fenómeno subyacente es claro. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos y expertos ministeriales de China, la masa de hielo y detritos descendió a gran velocidad por el corredor fluvial de Bhote Koshi-Trishuli, convirtiéndose en un destructivo torrente de lodo.
El retroceso glaciar en la Cordillera de los Andes y la zona roja chilena
El calentamiento global está alterando drásticamente los balances de masa glaciar en las altas montañas del planeta. Un estudio publicado en la revista Nature en 2023 mapeó las zonas del mundo más vulnerables, determinando que unos 15 millones de personas están expuestas a los impactos de posibles GLOF. El análisis sitúa a la Cordillera de los Andes como una región de preocupación
debido a la falta de investigaciones suficientes sobre el fenómeno.
Del lado chileno, el mapa global de peligro elaborado por la investigación ubica a gran parte de la Patagonia en la denominada zona roja. Organismos como WWF Chile advierten que el retroceso acelerado de los hielos incrementa la formación de lagunas inestables contenidas por morrenas.
Puntos críticos en el Cajón del Maipo y la vulnerabilidad de Santiago
Ante la inquietud sobre si un desastre similar podría replicarse en territorio nacional, especialistas locales han puesto el foco en cuencas cordilleranas específicas. Durante una participación televisiva, el geógrafo Simón Inzunza detalló que el país cuenta con aproximadamente 70 glaciares solo en el Cajón del Maipo.

«Ahí como comenté hay dos glaciares que requieren principal atención, que es el glaciar El Morado, que tiene asociado una laguna que recibe obviamente tributo del glaciar, y también tenemos el glaciar Mesoncito. Entonces lo que se ha hecho con esto es una serie de estudios para establecer que tienen susceptibilidad para producirse un GLOF o también un desprendimiento.»
Simón Inzunza, geógrafo
Las localidades de El Morado, las termas de Colina y Baños Morales figuran entre las más susceptibles a remociones en masa.
Precedentes históricos y brechas en la prevención municipal
El historial andino registra eventos de origen glaciar de distinta proporción. De acuerdo con el geólogo de la Universidad de Chile Felipe Ugalde, catástrofes como el aluvión del estero Parraguirre en 1987 y el deslizamiento en Villa Santa Lucía en 2017 demuestran que la interacción entre la actividad humana y las avalanchas de roca y hielo forma parte de la historia reciente del país.

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