China ha intensificado sus esfuerzos diplomáticos ante la prolongación de la guerra en Irán, presentando una propuesta de cinco puntos desarrollada en conjunto con Pakistán.
A través de esta iniciativa, Beijing busca obtener el respaldo de diversos gobiernos occidentales y países del Golfo, con el objetivo de proyectar un liderazgo global. Este despliegue diplomático se produce mientras Estados Unidos parece mostrar desinterés en la situación.
Sin embargo, se ha señalado que este plan de paz entre China y Pakistán podría carecer de compromisos concretos para la resolución del conflicto, sugiriendo que la estrategia de Beijing estaría más enfocada en gestionar su propia exposición ante la guerra que en lograr una solución efectiva.
