Existe un consenso generalizado sobre la improbabilidad de una invasión a China, según análisis recientes. Las demostraciones de fuerza y los ejercicios militares realizados por el país parecen tener como objetivo principal la exhibición de su capacidad tecnológica y el reforzamiento de la percepción de que China cuenta con armamento avanzado.
Fuentes indican que estas acciones, aunque significativas en apariencia, se consideran en gran medida como una estrategia de demostración, más que como una preparación real para un conflicto bélico. La propia China estaría consciente de la falta de viabilidad de una invasión, lo que sugiere que estas maniobras se centran en proyectar una imagen de poderío y progreso tecnológico.
