Rusia y China niegan categóricamente cualquier plan para apoderarse de Groenlandia, tal como ha afirmado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Sin embargo, ambos países reconocen el valor estratégico del Ártico.
A pesar de las desmentidas, tanto Moscú como Pekín consideran que la región ártica reviste una importancia considerable, aunque no han manifestado intenciones de tomar control sobre Groenlandia.
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