El Instituto de Alimentos (ITA) del INTA Castelar ha desarrollado una innovadora solución para mejorar la nutrición, especialmente en el ámbito escolar: chips de mozzarella con un alto valor nutricional. Este producto, resultado de tres años de investigación, concentra los beneficios de un vaso de leche en un formato ligero, duradero y que no requiere refrigeración, facilitando su transporte y almacenamiento.
La clave de este desarrollo reside en un proceso de liofilización, una técnica de deshidratación a bajas temperaturas que preserva intactos los nutrientes y el sabor del queso mozzarella. Según Sergio Rizzo, especialista que lideró el proyecto, el objetivo era crear un alimento “práctico, saludable y estable, que conserve el valor nutricional de la leche y que, al mismo tiempo, pueda distribuirse fácilmente sin depender de la cadena de frío”.
Los chips de mozzarella son ricos en proteínas, vitaminas y minerales esenciales, y no contienen conservantes ni aditivos. Con tan solo 20 gramos –aproximadamente 12 chips– se obtiene el equivalente nutricional de un vaso de leche, lo que los convierte en una opción ideal para niños en edad escolar.
Este desarrollo responde a la creciente demanda de snacks saludables, prácticos y nutritivos. Además, representa una herramienta estratégica para fortalecer los programas de alimentación escolar, especialmente en zonas rurales o de difícil acceso donde la cadena de frío puede ser un limitante. Luciana Rossetti, investigadora del proyecto, destacó que “es una forma de garantizar que los beneficios de la leche lleguen a todos los chicos, sin importar dónde vivan”.
Los chips de mozzarella son también versátiles, ya que son libres de gluten y almidones, lo que los hace aptos para personas con requerimientos alimentarios específicos. Actualmente, el producto se encuentra en etapa precomercial y listo para su transferencia tecnológica. El INTA ya ha establecido contacto con una empresa interesada en su producción industrial y está abierto a nuevas alianzas para que esta innovación llegue tanto a las escuelas como a los consumidores en general.
El proceso de elaboración no requiere inversiones significativas ni equipamiento importado, ya que todos los equipos necesarios se fabrican en el país, facilitando su adopción por parte de pequeñas y medianas empresas lácteas. Esta iniciativa no solo mejora la alimentación, sino que también promueve el valor agregado local y genera oportunidades de desarrollo.
En definitiva, los chips de mozzarella del INTA representan un avance triple: nutricional, tecnológico y social, abriendo un nuevo horizonte para la industria láctea argentina y contribuyendo a fortalecer la seguridad alimentaria del país.
