Chorros de un agujero negro «bailan» al ritmo del viento estelar y revelan un poder colosal
Un equipo de investigación liderado por la Universidad de Curtin ha logrado medir la potencia y velocidad de los chorros (jets) del famoso agujero negro Cygnus X-1. Gracias al uso de una red global de radiotelescopios que funciona como un «telescopio del tamaño de la Tierra», los científicos han podido capturar imágenes que confirman teorías sobre el funcionamiento de estos fenómenos cósmicos, según reportan Curtin University, The Conversation y Mirage News.

El sistema Cygnus X-1, situado a aproximadamente 7,200 años luz de distancia, es un sistema binario de rayos X de alta masa y fue el primer objeto celeste ampliamente confirmado como un agujero negro. Este sistema consiste en un agujero negro de masa estelar —con unas 21 veces la masa del Sol— que se encuentra en una órbita cerrada con una estrella supergigante masiva.
La mecánica de los «chorros danzantes»
El fenómeno ocurre cuando la gravedad del agujero negro arranca material de su estrella compañera. Este gas se acumula formando un disco de acreción brillante que emite intensos rayos X y alimenta chorros relativistas que viajan a velocidades extremas.
El término «chorros danzantes» se debe a que el fuerte viento estelar proveniente de la estrella supergigante empuja los chorros lanzados por el agujero negro. Debido a que ambos cuerpos se desplazan en su órbita, la dirección de estos chorros varía constantemente, creando un efecto de movimiento.
Cifras astronómicas: Velocidad y potencia
El estudio, liderado por el Dr. Steve Prabu, ha revelado datos sorprendentes sobre la magnitud de este sistema:
- Velocidad: Los chorros expulsan material al espacio a 150,000 kilómetros por segundo (93,205 millas por segundo), lo que equivale a la mitad de la velocidad de la luz.
- Potencia: La salida de energía de estos haces gemelos es equivalente a la de 10,000 soles ardiendo simultáneamente.
Cygnus X-1, que en su momento fue el centro de una apuesta entre los científicos Stephen Hawking y Kip Thorne, continúa siendo un laboratorio natural fundamental para que la astronomía moderna estudie la física extrema de la gravedad y la evolución de las galaxias.
