Después de más de dos siglos de misterio, un equipo internacional de científicos ha logrado resolver el problema de la dolomita, un mineral abundante en la corteza terrestre pero extremadamente raro en su formación natural bajo condiciones terrestres normales.
El hallazgo, publicado recientemente, revela que la dolomita solo puede formarse en entornos con fluctuaciones específicas de temperatura y acidez, como las que ocurren en lagos salinos estacionales o ambientes marinos intermareales. Este descubrimiento explica por qué, pese a su presencia masiva en el registro geológico, el mineral es prácticamente inexistente en entornos de sedimentación actuales.
Los investigadores lograron sintetizar dolomita en laboratorio al imitar estos ciclos ambientales, demostrando que la clave no estaba en la composición química, sino en las condiciones dinámicas de precipitación. Este avance no solo resuelve una pregunta geológica de larga data, sino que también tiene implicaciones para la comprensión de los ciclos del carbono y el clima a lo largo de la historia de la Tierra.
El estudio involucró a geólogos, químicos y modeladores computacionales de varias instituciones, cuyas pruebas confirman que la dolomita se forma cuando el agua pasa repetidamente de condiciones alcalinas a ácidas, favoreciendo la ordenación atómica necesaria para su estructura cristalina.
Con este breakthrough, cierra uno de los capítulos más persistentes en la historia de la sedimentología y abre nuevas vías para interpretar climas pasados y predecir la formación de reservas de hidrocarburos en rocas dolomíticas.
