El tratamiento adecuado de pacientes frágiles representa uno de los desafíos más importantes de la cirugía de urgencia en la actualidad. El envejecimiento de la población y el aumento de las patologías crónicas hacen que cada vez más personas lleguen al quirófano con condiciones clínicas complejas, que requieren evaluaciones cuidadosas y enfoques de tratamiento más específicos, pero sobre todo una visión integral del paciente y de su cuidado en la complejidad del bienestar de la persona.
Con esta premisa, se celebra el congreso La cirugía de urgencia en el siglo XXI: entre innovación tecnológica y Síndrome de Fragilidad, programado para el 28 de marzo de 2026 en el Best Western Park Hotel. El evento está dirigido a cirujanos, profesionales de otras disciplinas no quirúrgicas, enfermeros y médicos de familia, con el objetivo de fomentar un intercambio transversal entre todas las figuras involucradas en el manejo del paciente quirúrgico complejo. La iniciativa, que se basa en la experiencia adquirida por la Chirurgia d’urgenza de Piacenza, dirigida por Gaetano Maria Cattaneo, pretende ser el primero de una serie de eventos anuales destinados a convertirse en un punto de referencia estable para el intercambio entre profesionales en uno de los ámbitos más complejos y de rápida evolución de la medicina.
La curadora científica del evento es Sonia Agrusti, cirujana de la cirugía de urgencia y promotora de la formación departamental.
“La idea es establecer una cita anual –explica Cattaneo– que permita trabajar junto a otras realidades similares a la nuestra. La cirugía de urgencia no puede crecer si permanece como una experiencia aislada: el intercambio entre profesionales es un factor de calidad cada vez más importante. Un aspecto central de la jornada será la definición de paciente frágil, un concepto que en medicina no coincide simplemente con la edad avanzada. Cuando se habla de fragilidad, a menudo se piensa automáticamente en el paciente anciano, pero las dos cosas no son superponibles. No todos los ancianos son frágiles y, al mismo tiempo, la fragilidad puede afectar también a pacientes más jóvenes con patologías múltiples o condiciones clínicas particularmente complejas”.
En los últimos años, este tipo de pacientes se ha vuelto cada vez más frecuente en la práctica diaria, ya no representa una excepción, sino más bien la realidad con la que los profesionales se enfrentan cada día en los quirófanos. Por ello, el proceso de toma de decisiones que conduce a la intervención debe basarse y gestionarse según una evaluación compartida entre diferentes competencias: cirujanos, anestesistas, internistas, geriatras, enfermeros y todos los profesionales involucrados en el manejo del paciente agudo.
“El tema de la cirugía de urgencia está adquiriendo cada vez más atención a nivel científico y social –señala Cattaneo–. Dentro de la Asociación de Cirujanos Hospitalarios Italianos, se está abriendo una reflexión sobre la posibilidad de reconocer un espacio más definido y estructurado para esta disciplina. La idea es crear una sección dedicada a la cirugía de urgencia, con instrumentos de coordinación y representación propios, aún en fase inicial pero con potencial de desarrollo futuro”.
“La multidisciplinariedad –añade Agrusti– es fundamental, especialmente en situaciones de urgencia, donde el tiempo para organizar y comunicar es reducido. Por ello, son necesarios métodos de trabajo compartidos, protocolos de trabajo y un intercambio continuo entre especialistas y una formación constante en el frente de la interrelación entre profesionales y con los pacientes. Si en la cirugía programada es posible planificar con calma la participación de las diferentes figuras especializadas, en la cirugía de urgencia la situación es muy diferente. El factor que lo cambia todo es el tiempo. Las decisiones deben tomarse rápidamente y, a menudo, no hay posibilidad de organizar con antelación todas las evaluaciones necesarias. Por ello, es fundamental trabajar con protocolos compartidos y con una colaboración consolidada entre los diferentes profesionales involucrados”.
Durante la jornada también se abordará el tema de la innovación tecnológica y la posible contribución de las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial en los procesos de toma de decisiones. “La tecnología –observa Cattaneo– puede ayudarnos a elegir qué hacer, cuándo hacerlo y, en algunos casos, cuándo es más apropiado no intervenir quirúrgicamente. No operar también puede ser una elección de tratamiento, si surge de una evaluación clínica responsable que nace de la colaboración de todas las figuras profesionales involucradas en el cuidado de la persona”.
Entre los temas que se abordarán durante el congreso también estará la gestión enfermera del paciente frágil y el postoperatorio inmediato, una fase a menudo decisiva para el resultado de los cuidados. La coordinadora enfermera de la Chirurgia d’urgenza presentará un informe dedicado a la seguridad del paciente y a la gestión diaria en el período posterior a la intervención, un momento en el que el monitoreo continuo y la experiencia del personal de enfermería pueden influir de manera determinante en la continuación del cuidado y la recuperación del paciente.
El objetivo del encuentro es llevar a Piacenza las mejores experiencias y los modelos organizativos más eficaces, con un fin concreto: mejorar aún más la calidad de la atención en el territorio. Una mejor gestión del paciente frágil significa menos complicaciones, recuperaciones más rápidas y mayor seguridad.
“En otras palabras –concluye Agrusti– un impacto real en la vida de las personas. Y, sobre todo, un cambio cultural: comprender que a veces la elección correcta no es operar, sino tratar al paciente con enfoques diferentes, seguros y apropiados, comunicando claramente con él y con sus familiares”.
