Investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) están trabajando para identificar qué lesiones mamarias tienen el potencial de convertirse en cáncer, con el objetivo de evitar tratamientos innecesarios en casos donde la lesión no progresaría. Este enfoque busca distinguir entre alteraciones benignas y aquellas que realmente requieren intervención, mejorando así la precisión del diagnóstico y reduciendo el sobretratamiento en pacientes.
Según los estudios analizados, ciertas células mamarias presentan cambios que podrían servir como señal temprana de riesgo. Estas «células infieles», como las denominan algunos investigadores, muestran alteraciones genéticas o epigenéticas que las diferencian de las células normales y podrían indicar una mayor probabilidad de progresión tumoral. Identificar estas características permitiría anticipar qué lesiones son más propensas a evolucionar hacia un cáncer invasivo.
Además, se ha descubierto un marcador biológico que ayuda a distinguir las lesiones precancerosas que efectivamente se convertirán en tumores de aquellas que permanecerán estables o regresarán espontáneamente. Este marcador, cuya detección se basa en análisis moleculares de tejido mamario, podría integrarse en futuros protocolos de seguimiento para personalizar el manejo clínico según el riesgo real de cada paciente.
Los avances incluyen también el desarrollo de herramientas que permiten analizar patrones de expresión génica y alteraciones en el ADN de lesiones mamarias detectadas en etapas tempranas. Al comprender mejor qué cambios preceden a la transformación maligna, los científicos esperan poder ofrecer alternativas a la biopsia rutinaria o a la cirugía preventiva en casos de bajo riesgo, evitando así intervenciones agresivas cuando no estén justificadas.
Estos hallazgos representan un paso hacia una medicina más preventiva y personalizada en el cáncer de mama, donde el enfoque no solo se centra en detectar la enfermedad temprano, sino en comprender su biología para intervenir solo cuando sea realmente necesario. La investigación continúa en curso, con la esperanza de que estos descubrimientos se traduzcan en mejoras concretas en la atención clínica en los próximos años.
