El sarampión sigue siendo un importante desafío de salud pública, especialmente para los niños en los países en desarrollo. Esta enfermedad puede provocar complicaciones graves como neumonía, encefalitis, diarrea severa, problemas de visión e incluso la muerte. La inmunización contra el sarampión es la estrategia principal para reducir la morbilidad y la mortalidad asociadas a esta enfermedad. Sin embargo, Indonesia aún enfrenta disparidades significativas en la cobertura de vacunación entre regiones, particularmente después de la pandemia de COVID-19. La disminución sustancial en la cobertura de vacunación aumenta el riesgo de brotes de sarampión en diversas áreas.
Una investigación analizó datos nacionales del Ministerio de Salud de la República de Indonesia, obtenidos a través de la encuesta Riset Kesehatan Dasar (Riskesdas) de 2018, que incluyó a 19.425 niños de entre 12 y 23 meses. Los resultados revelaron que la cobertura nacional de vacunación contra el sarampión alcanzó el 73,46%. La cobertura más alta se observó en las regiones de Nusa Tenggara, Kalimantan y Sulawesi (77,47%), mientras que la más baja se registró en Maluku y Papúa (60,54%). Los factores clave asociados con una alta cobertura de vacunación fueron la frecuencia de las visitas de atención postnatal (APN), el nivel educativo de la madre, la edad y el estado laboral del jefe de familia, la distancia a los centros de salud y las condiciones socioeconómicas del hogar.
El análisis multivariado demostró que los niños cuyas madres tenían un alto nivel educativo tenían tres veces más probabilidades de recibir la vacuna contra el sarampión en comparación con los niños cuyas madres no tenían educación formal (AOR 3,01; IC del 95%: 1,87–4,84). De manera similar, los niños cuyas madres accedían regularmente a los servicios de APN también mostraron una mayor probabilidad de vacunación (AOR 2,17; IC del 95%: 1,78–2,64). Los factores geográficos y económicos también influyeron significativamente. Los niños que vivían cerca de hospitales o centros de salud tenían tasas de vacunación más altas que aquellos que vivían lejos de estas instalaciones. En las regiones orientales de Indonesia, como Maluku y Papúa, la baja cobertura de vacunación se debe a limitaciones en la infraestructura, dificultades en el acceso al transporte y una distribución desigual del personal de salud.
Estos hallazgos subrayan la importancia de integrar los servicios de salud materno-infantil con el programa nacional de inmunización. La educación de la madre es un factor determinante clave, ya que influye en el conocimiento y la conciencia sobre la importancia de la vacunación. El acceso a los servicios de salud, especialmente la distancia a las instalaciones y la disponibilidad de personal de salud, también juega un papel crucial. El gobierno debe fortalecer los servicios de APN, ampliar el acceso a la salud en áreas remotas y mejorar la alfabetización en salud de la población como una estrategia a largo plazo para lograr una cobertura equitativa de la vacunación contra el sarampión. Las intervenciones dirigidas en las áreas con baja cobertura son esenciales para prevenir futuros brotes de sarampión.
Autor:
Hidayat Arifin
Facultad de Enfermería, Universidad Airlangga, Surabaya, Indonesia
Email: hidayat.arifin@fkp.unair.ac.id Enlace: https://doi.org/10.24953/turkjpediatr.2025.5886
