En la región de Haute-Loire, Francia, cerca del pueblo de Lantriac, se ha desarrollado un inusual vínculo entre un joven jabalí y una manada de caballos Comtois. El jabalí, apodado “Babe” en referencia al personaje de la película, quedó huérfano a una edad temprana y ha buscado la protección de los caballos, específicamente las yeguas Comtois propiedad del agricultor local Denis Gervaix.
Según los informes, esta peculiar compañía fue observada por primera vez hace varias semanas. A pesar de mantener una distancia prudente de los humanos, mostrando la cautela típica de su especie, el jabalí demuestra total confianza en los caballos, visitándolos diariamente en un lugar a pocos metros de las primeras viviendas del pueblo.
Léa Gervaix, hija de Denis, fue quien le dio al jabalí su apodo. Denis Gervaix, el único operador agrícola del pueblo, confirmó la presencia de fauna en la zona, incluyendo ciervos y jabalíes, señalando que las historias sobre encuentros con estos animales son comunes en la región, recordando relatos que se remontan a siglos atrás. Recientemente se llevaron a cabo cacerías organizadas en el sector antes de que surgiera esta inusual relación.
La situación ha cautivado a la comunidad local, ofreciendo un capítulo menos conflictivo en la continua interacción entre humanos y vida silvestre. El jabalí permite que los humanos se acerquen solo cuando está cerca de los caballos, pero interactúa libremente con las yeguas Comtois. El animal se ha convertido en una atracción local, llamando la atención sobre la sorprendente coexistencia de la vida silvestre y la agricultura en la zona.
Una periodista, Mélanie Cottrez, se encontró con un jabalí domesticado similar durante un reportaje en una granja, confundiéndolo inicialmente con un perro. Este incidente, aunque separado, destaca el potencial de relaciones inusuales entre humanos y jabalíes.
