Una etapa superior de un cohete SpaceX Falcon 9, con un peso de cuatro toneladas, impactó contra la superficie de la Luna a una velocidad de unos 8.690 kilómetros por hora. Aunque el choque no pudo verse a simple vista desde la Tierra, telescopios avanzados detectaron indicios espectrales del impacto en el satélite.
El segmento desechado de cohete que permanecía a la deriva en el espacio desde el año pasado colisionó contra la Luna en las primeras horas del miércoles según los registros de los astrónomos. La estructura metálica, equivalente al tamaño de un edificio pequeño o un autobús escolar, completó una trayectoria desestabilizada impulsada por la gravedad terrestre, lunar y solar durante casi siete meses tras haber lanzado cargas útiles desde Cabo Cañaveral.
Las observaciones científicas en Chile y Arizona tras la colisión en el cráter Einstein
A pesar de que el impacto ocurrió en una zona de luz diurna próxima al cráter Einstein en el limbo occidental de la Luna, los observatorios terrestres se enfrentaron a dificultades técnicas considerables para registrar el fenómeno de manera visual directa. Expertos en el Telescopio Discovery de Lowell en Arizona y en el Very Large Telescope operado por el Observatorio Europeo Austral en Chile centraron sus instrumentos en la región afectada.
Los datos más concluyentes procedieron del territorio chileno, donde los instrumentos detectaron una columna de gas compuesta por sodio y litio que se mantuvo en el espacio durante varios minutos. Carl Schmidt, investigador de la Universidad de Boston, afirmó que se encontraba cien por cien seguro
de que las lecturas espectrales correspondían al choque del cohete contra el suelo lunar.
Carl Schmidt, de la Universidad de Boston, señaló que no disponían de imágenes del impacto, pero que existían pruebas procedentes de telescopios.
Por su parte, el astrónomo Patrick Lierle, participante en las mediciones desde Arizona, explicó que las observaciones debieron lidiar con la intermitencia de nubes densas y que los equipos analizan con rapidez los registros para esclarecer el alcance visual de los restos durante la madrugada del miércoles. En paralelo, analistas espaciales como Jonathan McDowell señalaron que el cuerpo cilíndrico de más de 40 pies de longitud se encuentra fraccionado en pequeños fragmentos dispersos por el regolito lunar.
El trasfondo del lanzamiento y el crecimiento de los restos artificiales en el entorno lunar
La etapa superior formaba parte de un despegue realizado el 15 de enero de 2025 que transportó módulos de aterrizaje hacia el satélite natural. Mientras que uno de los dispositivos logró un aterrizaje exitoso, el segmento desechado quedó orbitando sin capacidad de control ni combustible remanente. Las previsiones de las agencias espaciales apuntaban a que la combinación de la actividad solar y la gravedad alterarían de manera inevitable su rumbo hasta provocar el choque.

Este episodio pone de relieve la acumulación de material artificial en la superficie del satélite.
Próximos pasos y la búsqueda del nuevo cráter desde la órbita lunar
La confirmación definitiva y el registro fotográfico del cráter generado —calculado preliminarmente con un diámetro de entre 20 y 30 metros— dependen de las naves que orbitan el satélite.

Asimismo, los científicos esperan los datos que enviará el Orbitador de Reconocimiento Lunar de la NASA en los próximos días durante sus pasadas programadas sobre el sector occidental.
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