El Barómetro de la Cooperación Global 2026 revela que la fuerte presión sobre las instituciones multilaterales está provocando una transformación en la colaboración global, aunque el nivel general se mantiene estable.
Según el Barómetro de la Cooperación Global, elaborado por el Foro Económico Mundial en colaboración con McKinsey, la cooperación global se muestra resiliente, manteniendo su nivel general. Sin embargo, las formas tradicionales de cooperación multilateral han perdido importancia, mientras que alianzas más pequeñas y flexibles entre estados –y, en parte, también entre empresas– han desempeñado un papel crucial en el mantenimiento del nivel general de colaboración.
No obstante, el informe también señala que el nivel de cooperación sigue siendo insuficiente para abordar eficazmente los desafíos económicos, de seguridad y medioambientales clave. La demanda es clara: “En un entorno geopolítico cada vez más complejo e incierto, los diálogos abiertos y constructivos son esenciales para identificar intereses comunes y encontrar vías de cooperación viables.”
¿Qué mide el Barómetro de la Cooperación Global?
El Barómetro, que se publica por tercera vez en 2026, utiliza 41 indicadores para evaluar el nivel de cooperación mundial en cinco áreas:
- Comercio y capital
- Innovación y tecnología
- Clima y recursos naturales
- Salud y bienestar
- Paz y seguridad
Principales hallazgos del Barómetro de 2026
El nivel general de cooperación se ha mantenido relativamente estable en los últimos años. Sin embargo, la forma de la cooperación está cambiando: los mecanismos multilaterales clásicos están perdiendo peso, mientras que los formatos de cooperación regionales, temáticos y más flexibles están ganando terreno. Los mayores avances se han producido donde los objetivos globales coinciden con los intereses nacionales, especialmente en materia de clima, naturaleza, innovación y tecnología. La salud, el comercio y el capital se han estancado. El área de paz y seguridad ha experimentado el mayor descenso.
Børge Brende, Presidente y CEO del Foro Económico Mundial, comenta: “En una de las fases más volátiles e inciertas de las últimas décadas, la cooperación ha demostrado ser resistente. Aunque hoy tiene un aspecto diferente al de antes, los enfoques cooperativos siguen siendo esenciales para desarrollar las economías de forma significativa, impulsar la innovación de forma responsable y prepararnos para los desafíos de una era cada vez más incierta. Los enfoques flexibles, receptivos y específicos son los que mejor pueden resistir las turbulencias actuales y ofrecer resultados.” Bob Sternfels, Socio Gerente Global de McKinsey, añade: “Los líderes están redefiniendo la colaboración transfronteriza. Hoy tiene un aspecto diferente y abarca a otros socios, pero es importante que siga abordando algunas prioridades comunes esenciales. Incluso en tiempos de división global, la cooperación puede y seguirá aumentando.”
Cómo está cambiando concretamente la cooperación
Comercio y capital: la cooperación se ha estancado, pero se mantiene por encima de los niveles de 2019. El comercio mundial de bienes ha crecido más lentamente que la economía mundial en su conjunto. Los flujos comerciales y de capital se están desplazando cada vez más hacia socios con mayor alineación política y económica. Si bien el sistema comercial multilateral está bajo presión, las coaliciones más pequeñas están ganando importancia, como a través de iniciativas como la Asociación para el Futuro de la Inversión y el Comercio (FIT).
Innovación y tecnología: la cooperación ha aumentado, a pesar del endurecimiento de los controles de exportación y tecnología. Los servicios de TI, la movilidad de talentos y la capacidad internacional de datos han crecido significativamente: el ancho de banda global es hoy cuatro veces mayor que antes de la pandemia de COVID-19. Al mismo tiempo, las restricciones a las tecnologías críticas han aumentado, especialmente entre Estados Unidos y China. Sin embargo, están surgiendo nuevos formatos de cooperación, por ejemplo, en IA, infraestructura 5G y otras tecnologías futuras entre estados afines.
Clima y recursos naturales: la cooperación ha crecido, pero sigue estando por debajo de los objetivos globales necesarios. Las inversiones y las cadenas de suministro globales han acelerado la expansión de las tecnologías limpias, que alcanzaron récords a mediados de 2025. China contribuyó aproximadamente dos tercios al aumento de la capacidad solar, eólica y de vehículos eléctricos, pero otros países en desarrollo también están avanzando. Dado que las negociaciones climáticas multilaterales son más difíciles, grupos como la Unión Europea o la ASEAN están recurriendo cada vez más a la cooperación regional que combina la protección del clima con la seguridad energética.
Salud y bienestar: la cooperación se ha mantenido relativamente estable en general, en parte debido a que los indicadores de salud han seguido mejorando tras la pandemia. Sin embargo, esta estabilidad oculta una fragilidad creciente: la financiación de las organizaciones multilaterales y la ayuda al desarrollo para la salud ha disminuido significativamente, especialmente en detrimento de los países de bajos y medianos ingresos.
Paz y seguridad: esta área ha experimentado el mayor descenso. Todos los indicadores medidos están por debajo de los niveles previos a la pandemia. Los conflictos se han intensificado, el gasto militar ha aumentado y los mecanismos multilaterales de resolución de crisis han demostrado ser poco eficaces. A finales de 2024, el número de personas desplazadas por la fuerza en todo el mundo alcanzó un máximo histórico de 123 millones. Al mismo tiempo, aumenta la presión para desarrollar nuevas formas de cooperación, por ejemplo, a través de mecanismos regionales de paz y seguridad.
Conclusión del informe
El Barómetro de la Cooperación Global muestra que los países están remodelando fundamentalmente la forma de la cooperación. Esto requiere:
- nuevos formatos de cooperación,
- nuevas estructuras institucionales (por ejemplo, acuerdos comerciales o alianzas estándar),
- así como nuevas asociaciones, también entre el Estado y el sector privado.
En conclusión, el informe enfatiza que un diálogo resiliente y constructivo es la base para identificar intereses comunes y avanzar de manera efectiva.
