En los últimos tiempos, el colágeno ha ganado popularidad, pasando de ser conocido principalmente como un componente de inyecciones para rellenar labios y suavizar líneas de expresión, a estar presente en una amplia gama de productos manufacturados como polvos, cápsulas, chocolates y bebidas. Estos productos prometen apoyar los niveles de colágeno en el cuerpo y retrasar los signos del envejecimiento.
El colágeno es la proteína más abundante en el cuerpo, proporcionando estructura y fuerza a la piel, las articulaciones, los huesos y los tejidos conectivos. A medida que envejecemos, la producción de colágeno disminuye, lo que puede provocar pérdida de volumen facial, problemas de movilidad y dolor en las articulaciones.
Aunque los expertos han sido tradicionalmente escépticos sobre la eficacia de consumir colágeno, una reciente revisión científica de 113 estudios sugiere que las cápsulas y los polvos de colágeno pueden tener algunos beneficios para la piel y las articulaciones si se utilizan de forma constante. Sin embargo, los investigadores señalan que no se trata de una solución definitiva.
Se estima que la piel comienza a perder grosor y fuerza a una tasa de alrededor del 1.5% anual a partir de los 20 años, debido a la disminución en la producción de colágeno, especialmente del tipo I, que es el que le da forma y resistencia a la piel.
