Familias palestinas llevan cuatro días atrapadas en sus casas en la aldea cisjordana de Qusra, con suministros mínimos y servicios básicos cortados.
Un grupo de colonos israelíes mantiene bajo asedio desde el pasado fin de semana a varias familias palestinas en la aldea de Qusra, situada al sur de Nablus en la Cisjordania ocupada. La campaña, dirigida a forzar la salida de los residentes y apoderarse de sus tierras, ha dejado a los habitantes sin suministro de agua ni electricidad, según la información proporcionada por Al Jazeera.
El asedio en la montaña de Ras al-Ain y la resistencia de las familias
La situación afecta directamente a los núcleos familiares de Qusay Abu Rida y Yousef Hassan, cuyas viviendas se encuentran en la cumbre del monte Ras al-Ain. Los colonos levantaron una tienda de campaña e instalaron colchones y sillas junto a los accesos, bloqueando las entradas y utilizando piedras de un muro derribado para impedir la salida de los residentes, tal como documentaron las cámaras de seguridad y reportó Arise News.

Los testimonios recogidos en la zona describen un clima de constante hostigamiento. Cada noche, los colonos tiran piedras, usan lenguaje obsceno y gritan durante la noche. Vivimos en un estado de terror, declaró Yousef Hassan sobre el asedio que sufre junto a sus dos hijas pequeñas, según recogió The Guardian.
Por su parte, Aisha Abu Rida relató a Al Jazeera que el asedio comenzó el domingo, cuando los colonos bloquearon todas las entradas a su hogar, señalando que están rodeados de colonos pero se mantendrán firmes, si Dios quiere, y que no abandonarán su hogar pase lo que pase y a pesar de que les hayan cortado el agua y la electricidad.
Asimismo, añadió que a pesar de los repetidos ataques dirigidos a desplazarlos, si Dios quiere, se mantendrán firmes y permanecerán en sus hogares aunque sean martirizados.
Turkiye’s Anadolu news agency reported that the mayor of Qusra had been told by the Israeli army that the military operation will continue until Sunday morning.
Testimonios desde el exterior y la falta de intervención de las fuerzas de seguridad
Loai Ridi, un estadounidense de origen palestino que posee una casa en la aldea, explicó que su hermano Qusai Abu Rida y su sobrino de 18 años, Ahmed, se encuentran entre los atrapados. Desde Toledo, en Estados Unidos, indicó a Al Jazeera que la familia sobrevive gracias a un sistema de energía solar temporal y al agua de un pozo acumulada durante el invierno, tras el corte de las líneas de suministro.

Por su parte, Ridi señaló que Qusai Abu Rida no quiere abandonar la casa porque, si lo hace, los colonos se la apropiarán de inmediato, agregando que la situación es realmente muy, muy difícil y que este le acaba de comentar que solo le quedan provisiones para unos pocos días.
Fuentes locales e imágenes difundidas por vecinos confirmaron que los soldados israelíes acudieron al lugar pero no dispersaron a los colonos; por el contrario, testigos señalaron que las fuerzas de seguridad se pusieron a rezar junto a los manifestantes en la entrada de las viviendas asediadas, a escasos quince metros de donde se levantó la tienda.
Impacto en la atención médica y precedentes en la zona
El bloqueo ha impedido el acceso de ayuda humanitaria y atención médica básica. Cuando la hija menor de Yousef Hassan, de dos años de edad, enfermó con vómitos y fiebre alta el lunes, los colonos impidieron el paso de una ambulancia hasta la vivienda. Las niñas y su madre fueron finalmente evacuadas el martes por la noche, momento que se aprovechó para entregar algo de comida y zumo a los ocupantes restantes, según detalló The Guardian.
Aysha Hassan, otra de las residentes afectadas, denunció que los atacantes intentaron forzar la puerta de entrada mientras proferían insultos y lanzaban piedras, indicando que intentaron romper la verja de la casa y empezaron a arrojarnos piedras, a maldecirnos y a insultarnos, y añadió que su familia estaba muriendo de miedo, sumamente aterrorizada.
Residentes y organizaciones de derechos humanos, como el grupo israelí Yesh Din, han exigido una intervención urgente para detener estas acciones. Los hechos evocan tácticas previas utilizadas en la vecina aldea de Jalud, donde la familia al Tubasi fue expulsada de su hogar en julio tras un asedio similar de varios meses en el que también se cortaron la luz y el agua para forzar el abandono de la propiedad.
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