La falta de comercios en las zonas rurales francesas es una realidad extendida. Actualmente, seis de cada diez municipios metropolitanos carecen de establecimientos comerciales. Panaderías, pequeñas tiendas de comestibles y cafés han desaparecido de numerosos pueblos.
Sin embargo, se observa un cambio de tendencia. Después de años de ausencia, los servicios básicos comienzan a regresar a varias comunidades rurales. Como ejemplo, en Saint-Aubin-sur-Gaillon, en el departamento de Eure, se ha inaugurado el primer bistró gracias a la iniciativa del alcalde, Philippe Doom. De manera similar, en Châtelneuf, en el departamento de Loire, ahora cuenta con un bar-restaurante.
