El cometa 3I/ATLAS ha vuelto a ser observable desde la Tierra gracias a una reciente imagen capturada en el desierto negro de Egipto, confirmando su reaparición tras haber estado fuera de nuestro alcance visual durante varias semanas.
La fotografía, tomada por el fotógrafo Osama Fathi durante una sesión nocturna, coincide con el momento en que este objeto interestelar recupera visibilidad después de haber permanecido oculto tras el Sol en octubre de 2025.
Fathi compartió la impactante imagen en su cuenta de Instagram, acompañándola del siguiente mensaje: “Desde el corazón del desierto negro de Egipto, un objeto de otro sistema estelar deriva a través de nuestro cielo”.
El fotógrafo detalló que en la imagen se aprecia el tenue resplandor verde de 3I/ATLAS “colándose entre los árboles del desierto. Un visitante más antiguo que nuestro Sol, que solo ha pasado por el sistema solar una vez antes de regresar al espacio interestelar”.
Asimismo, explicó que el sutil tono cian del cometa se debe a la tenue emisión de gas CN en su coma, una característica química compartida con cometas distantes, pero proveniente de un sistema planetario que nunca podremos observar directamente.
Según la NASA, 3I/ATLAS es un objeto originario del exterior de nuestro sistema solar. Su trayectoria hiperbólica confirma que no está ligado gravitacionalmente al Sol y que continuará alejándose una vez que atraviese las zonas internas.
Los análisis indican que el cometa ingresó a nuestro sistema solar desde la constelación de Sagitario, la región donde se proyecta el centro de la Vía Láctea. Esta procedencia, junto con los parámetros orbitales obtenidos por diversos observatorios, permite clasificarlo como el tercer objeto de origen interestelar identificado hasta la fecha, después de ‘Oumuamua en 2017 y 2I/Borisov en 2019.
Los modelos de trayectoria sugieren que 3I/ATLAS ha viajado durante millones de años antes de alcanzar esta parte del sistema solar, lo que subraya su condición de visitante fugaz. Su visibilidad en 2025 se debe al momento preciso en que la geometría de su órbita lo hace accesible desde la superficie terrestre, tras el período en que estuvo oculto tras el Sol.
La denominación 3I/ATLAS responde a la convención utilizada para clasificar este tipo de descubrimientos.
El “3” indica su posición dentro del reducido grupo de objetos de origen interestelar detectados hasta ahora, mientras que la letra “I” identifica que no pertenece a la familia de cometas ligados al Sol, sino que proviene del espacio interestelar.
A esta designación se suma el nombre del sistema de sondeo que realizó el reporte inicial, lo que permite rastrear tanto su origen como el orden en que fue confirmado por la comunidad científica.
