Jakarta – Astrónomos han descubierto que el cometa 41P/Tuttle-Giacobini-Kresák, un pequeño cometa en nuestro Sistema Solar, experimentó un cambio drástico en su dirección de rotación después de acercarse al Sol. Este fenómeno es poco común y no se ha observado con un nivel de cambio tan significativo en publicaciones científicas.
Análisis recientes de imágenes del Telescopio Espacial Hubble de 2017 revelan que la rotación del núcleo del cometa sufrió una alteración importante durante su periodo de perihelio (el punto más cercano al Sol).
Inicialmente, el cometa fue impulsado por fuerzas de “outgassing”, la expulsión de gas al evaporarse el hielo de su superficie, lo que provocó que su periodo de rotación se alargara de aproximadamente 20 horas a más de 53 horas en unos pocos meses.
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Posteriormente, datos de diciembre de 2017 revelaron algo aún más inusual: la rotación del cometa no solo se ralentizó, sino que se detuvo por completo y luego invirtió su dirección, volviendo a girar con un periodo de alrededor de 14,4 horas, mucho más rápido pero en sentido contrario.
Según el Dr. David Jewitt, astrónomo de la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA), este cambio es el resultado de fuerzas de empuje desiguales provenientes de las emisiones de gas que escapan de la superficie del cometa al acercarse al Sol.
“El cambio de rotación observado es una consecuencia natural del torque causado por los volátiles que escapan del pequeño núcleo”, afirmó Jewitt, citado por IFL Science.
Este cambio en la rotación puede entenderse como resultado de un “outgassing anisotrópico”, es decir, emisiones de gas desiguales desde la superficie del cometa que actúan como pequeños “toquecitos” que impulsan el cuerpo celeste. Al acercarse al Sol, la superficie helada se calienta y se transforma directamente en gas (sublimación), creando una presión que puede ralentizar e incluso invertir la dirección de la rotación.
El cometa 41P/Tuttle-Giacobini-Kresák tiene un núcleo muy pequeño, de apenas 500 metros de diámetro. Por lo tanto, la fuerza de estos chorros de gas puede tener un gran impacto en su rotación en comparación con objetos más grandes.
Este fenómeno proporciona información valiosa a los científicos sobre la dinámica de los cuerpos cometarios, especialmente sobre cómo las reacciones de torsión de la sublimación pueden afectar la rotación de objetos pequeños en el espacio. El cambio en la rotación también sugiere que los cometas pequeños podrían experimentar deformaciones o incluso fragmentarse debido a las tensiones generadas por el movimiento rotatorio inestable.
Se espera que este cometa se acerque nuevamente al Sol en 2028, lo que brindará la oportunidad a nuevos observatorios, como el Vera C. Rubin Observatory, de estudiar más a fondo este fenómeno de rotación único y comprender si este comportamiento es común o un caso aislado.
(rns/rns)
