La pandemia de COVID-19 alteró los planes previstos para una exposición que, en un giro característico de la época, terminó extendida hasta finales de 2022. Según declaraciones de Christoph Wegner, director del museo involucrado, este fue un reflejo de los desafíos que enfrentaron múltiples iniciativas culturales durante el período más crítico de la crisis sanitaria.
La decisión de prolongar la muestra —originalmente concebida como un evento de menor escala— respondió a la necesidad de adaptarse a las restricciones y a la incertidumbre generada por la emergencia. Wegner destacó que, aunque el formato inicial no pudo mantenerse, la extensión permitió que el público accediera a contenidos que de otro modo habrían quedado suspendidos.
Este caso ilustra cómo la salud pública y las medidas de contención impactaron directamente en el desarrollo de proyectos culturales, obligando a replantear plazos, recursos y estrategias de difusión.
