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La falta de luz natural, especialmente durante el invierno, puede provocar agotamiento y trastornos del sueño a corto plazo.
La luz solar y natural no solo tiene una influencia significativa en el estado de ánimo y el bienestar general, sino que también es fundamental para moldear el biorritmo y regular el sueño. En consecuencia, la carencia de esta luz puede derivar en un sueño deficiente y en la aparición de trastornos del sueño.
