Un nuevo estudio revela que las personas con las que convives podrían estar influyendo en tu microbiota intestinal sin que te des cuenta. Según investigaciones realizadas por la Universidad de East Anglia, el contacto social cercano, como abrazos, besos o compartir espacios de preparación de alimentos, facilita el intercambio de bacterias intestinales entre individuos que viven juntos.
Los científicos observaron este fenómeno primero en aves silvestres, específicamente en el species de chirca de Seychelles, donde aquellas con fuertes lazos sociales compartían más tipos de microbios intestinales, particularmente aquellos que requieren contacto directo para transmitirse. Este patrón sugiere que no es solo el entorno compartido lo que importa, sino la frecuencia y calidad de las interacciones personales.
Estudios previos en humanos ya habían indicado que parejas y compañeros de habitación a largo plazo tienden a tener microbiomas intestinales más similares, incluso cuando sus dietas difieren. Ahora, esta nueva investigación refuerza la idea de que el intercambio microbiano está impulsado principalmente por el contacto social, no solo por la cohabitación pasiva.
Los expertos explican que estas transferencias microbianas podrían tener implicaciones para la salud, ya que la microbiota intestinal influye en la digestión, el sistema inmunológico y incluso el estado de ánimo. Aunque aún se necesita más investigación para entender el alcance total de este efecto en humanos, los hallazgos abren una nueva perspectiva sobre cómo nuestras relaciones cercanas pueden moldear nuestra biología de maneras inesperadas.
