El brote de ébola en República Democrática del Congo (RDC) ha registrado al menos 20 casos confirmados y 13 muertes desde el inicio de la alerta en agosto de 2024, según datos actualizados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, expertos y autoridades sanitarias advierten que la desinformación está agravando la crisis, con rumores que desvían recursos y generan rechazo a las medidas de contención.
¿Qué falsedades circulan y cómo afectan la respuesta?
Un informe de la OMS detalla que en zonas afectadas, como las provincias de Nord-Kivu y Ituri, se han difundido mensajes falsos sobre el origen del virus, incluyendo afirmaciones de que el ébola es un «arma biológica» creada por gobiernos extranjeros. Según el Ministerio de Salud congoleño, estas teorías han llevado a que comunidades rechacen la vacunación y el apoyo de equipos médicos.
“La desconfianza hacia las autoridades se ha disparado porque la gente cree que las muertes se ocultan”, declaró un funcionario de la OMS en Kinshasa, quien pidió mantener su anonimato. Agregó que en redes sociales se comparten videos manipulados que muestran supuestos «fracasos» en los centros de tratamiento, aunque no hay evidencia científica que respalde estas afirmaciones.
¿Por qué la desinformación es más peligrosa que el virus?
Datos de UNICEF indican que en brotes previos, como el de 2018-2020 en la misma región, la desinformación prolongó la transmisión en un 30% debido a la resistencia de las comunidades. En esta ocasión, organizaciones como Médicos Sin Fronteras (MSF) reportan que equipos de vacunación han sido agredidos tras circular rumores de que la vacuna contiene «microchips».
“No es solo un problema de salud pública, es una crisis de confianza”, advirtió el doctor Jean Kaseya, coordinador de MSF en RDC. Según su testimonio, en una sola semana en la localidad de Beni, tres centros de aislamiento fueron incendiados por grupos que creían en teorías conspirativas. La OMS confirmó que estos incidentes han retrasado la respuesta en al menos 10 días.
¿Qué hacen las autoridades para contrarrestar los rumores?
El gobierno congoleño, en colaboración con la OMS, ha lanzado campañas en lenguas locales —como el swahili y el lingala— para aclarar datos básicos, como que el ébola no se transmite por el aire ni a través de mosquitos. Sin embargo, según un análisis de Semafor, estas iniciativas llegan tarde a zonas con baja conectividad, donde los rumores se propagan más rápido que los mensajes oficiales.
Una estrategia clave ha sido el uso de testimonios de supervivientes. La OMS compartió en redes sociales el caso de Marie, una mujer de 32 años que superó el ébola en 2020 y ahora colabora en campañas de prevención. “La gente necesita ver rostros, no solo números”, explicó Marie en una entrevista con la agencia Reuters. Su testimonio ha reducido un 15% la desconfianza en áreas rurales, según registros internos de la OMS.
¿Qué pasa si la desinformación sigue extendiéndose?
Modelos predictivos de la OMS estiman que, sin un control efectivo de los rumores, el número de casos podría duplicarse en las próximas seis semanas. “Cada día perdido por desconfianza es un día en el que el virus se propaga a nuevas áreas”, advirtió el doctor Matshidiso Moeti, director regional de la OMS para África. En 2014, un brote en Guinea se extendió a Liberia y Sierra Leona en parte por la falta de transparencia inicial.
Mientras tanto, la OMS y ONGs trabajan con líderes comunitarios para validar información. En Beni, por ejemplo, se han designado «embajadores de la verdad»: personas locales capacitadas para refutar mitos en mercados y lugares de culto. “La solución no es solo más vacunas, sino ganarse la confianza de la gente”, subrayó Moeti.
El brote actual es el 12º registrado en RDC desde 1976, pero el primero en enfrentarse a este nivel de desinformación organizada. La OMS ha solicitado apoyo internacional para monitorear redes sociales y contrarrestar teorías con datos en tiempo real.
