Nuevos avances revelan cómo las células cancerosas vinculadas a mutaciones BRCA logran sobrevivir
Un equipo de investigadores ha logrado capturar imágenes detalladas de los mecanismos de reparación del ADN en células cancerosas asociadas a mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2, lo que podría explicar por qué algunos tumores desarrollan resistencia a terapias dirigidas. Estos hallazgos, publicados en la revista Nature Structural & Molecular Biology, abren nuevas vías para mejorar los tratamientos contra el cáncer de mama, ovario y otros tipos de tumores hereditarios.
Las mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2 son conocidas por aumentar significativamente el riesgo de desarrollar cáncer, especialmente en mama y ovario. Estos genes desempeñan un papel crucial en la reparación del ADN dañado, un proceso esencial para mantener la estabilidad genética de las células. Cuando estos genes no funcionan correctamente, las células acumulan errores en su ADN, lo que puede llevar al desarrollo de tumores.
Mecanismos de resistencia al tratamiento
Uno de los mayores desafíos en el tratamiento del cáncer asociado a mutaciones en BRCA es la resistencia a terapias como los inhibidores de PARP, fármacos diseñados para explotar las deficiencias en la reparación del ADN de estas células. Aunque estos tratamientos han demostrado ser efectivos en muchos casos, algunos tumores logran evadir su acción y continuar creciendo.

El estudio, liderado por científicos del Francis Crick Institute en Londres, utilizó técnicas avanzadas de microscopía crioelectrónica para observar, a nivel atómico, cómo las proteínas involucradas en la reparación del ADN interactúan en células con mutaciones en BRCA1. Los investigadores descubrieron que, en ciertas condiciones, estas células pueden activar mecanismos alternativos de reparación, lo que les permite sobrevivir a pesar de los daños en su ADN.
Implicaciones para futuras terapias
Los resultados del estudio sugieren que, al comprender mejor estos mecanismos de resistencia, los científicos podrían desarrollar nuevas estrategias para bloquear las vías alternativas de reparación del ADN. Esto podría mejorar la eficacia de los tratamientos existentes y reducir la probabilidad de que los tumores desarrollen resistencia.
La Dra. Helen Walden, autora principal del estudio y líder del grupo de investigación en el Francis Crick Institute, explicó: «Nuestros hallazgos proporcionan una visión sin precedentes de cómo las células con mutaciones en BRCA1 logran reparar su ADN. Esto nos acerca un paso más a diseñar terapias más efectivas y personalizadas para pacientes con cáncer hereditario».
El equipo también destacó que estos avances podrían tener aplicaciones más allá del cáncer asociado a mutaciones en BRCA, ya que los mecanismos de reparación del ADN son fundamentales en muchos tipos de tumores.
Tecnología al servicio de la medicina
La microscopía crioelectrónica, técnica galardonada con el Premio Nobel de Química en 2017, ha sido clave para estos descubrimientos. Esta tecnología permite observar moléculas biológicas en su estado natural, congeladas a temperaturas extremadamente bajas, lo que proporciona imágenes de alta resolución sin necesidad de cristalizar las muestras. Gracias a esto, los investigadores pudieron capturar detalles nunca antes vistos de las proteínas involucradas en la reparación del ADN.

El estudio también contó con la colaboración de científicos de la Institute of Cancer Research (ICR) en Londres, quienes aportaron su experiencia en biología del cáncer y terapias dirigidas.
Próximos pasos en la investigación
Los investigadores planean continuar estudiando estos mecanismos en modelos más complejos, como organoides derivados de pacientes, para evaluar cómo responden las células tumorales a diferentes combinaciones de fármacos. Además, esperan identificar biomarcadores que permitan predecir qué pacientes se beneficiarían más de estas terapias personalizadas.
Este avance se suma a una creciente lista de descubrimientos en el campo de la oncología de precisión, donde la tecnología y la biología molecular se combinan para ofrecer tratamientos más efectivos y menos tóxicos para los pacientes con cáncer.
Para más detalles sobre el estudio, puedes consultar el artículo completo en Nature Structural & Molecular Biology.
