La UE impone nuevas restricciones a empresas chinas en licitaciones públicas de dispositivos médicos
La Comisión Europea ha adoptado medidas sin precedentes para limitar la participación de empresas de la República Popular China en los procesos de contratación pública de dispositivos médicos dentro de la Unión Europea. Esta decisión, que refleja un creciente debate sobre la reciprocidad en el acceso a los mercados, surge en un contexto donde se cuestiona si las empresas europeas reciben un trato equitativo en el mercado chino.

Según las nuevas regulaciones, las autoridades contratantes de los Estados miembros deberán excluir a las empresas chinas de las licitaciones públicas para la venta de dispositivos médicos cuando el valor total del contrato supere los cinco millones de euros. Además, se establece que, en los contratos adjudicados, no más del 50% de los materiales o componentes utilizados podrán tener origen chino, a menos que no existan alternativas viables en el mercado europeo.
El debate en torno a estas medidas ha generado reacciones en diversos sectores. Algunos analistas señalan que esta política podría interpretarse como un paso hacia una mayor autonomía estratégica en el ámbito sanitario, mientras que otros advierten sobre posibles repercusiones en la cadena de suministro y los costos para los sistemas de salud europeos. La discusión también ha puesto sobre la mesa la idea de que, para equilibrar la balanza comercial, se debería fomentar la creación de empresas europeas en sectores clave cada vez que una compañía extranjera busque acceder al mercado comunitario.
Hasta el momento, no se han detallado públicamente las excepciones específicas que podrían aplicarse, ni se ha aclarado cómo se verificará el cumplimiento de la limitación del 50% en el origen de los componentes. Las autoridades europeas han indicado que estas medidas buscan garantizar condiciones de competencia justas, aunque su implementación efectiva dependerá de cómo se interpreten y apliquen en cada Estado miembro.
Este movimiento se enmarca en un contexto más amplio de tensiones comerciales entre la UE y China, donde la reciprocidad en el acceso a los mercados públicos ha sido un tema recurrente. Mientras algunos sectores celebran la decisión como un avance hacia una mayor protección de la industria local, otros temen que pueda desencadenar represalias o afectar la disponibilidad de ciertos productos médicos en el corto plazo.
La medida, adoptada formalmente en junio de 2025, es la primera de su tipo bajo el Instrumento de Contratación Pública Internacional (IPI) de la UE, un mecanismo diseñado para abordar desequilibrios en el acceso a los mercados de contratación pública. Su impacto real en la industria y en las relaciones comerciales entre ambas potencias económicas aún está por verse.
