Las elecciones diarias en la dieta tienen un impacto significativo en la salud. Una alimentación saludable a lo largo de la vida es fundamental para prevenir la malnutrición en todas sus formas, así como diversas enfermedades no transmisibles (ENT), entre las que se incluyen la diabetes, las cardiopatías, el accidente cerebrovascular y el cáncer.
Principios de una alimentación saludable
Para que la alimentación sea considerada saludable, debe basarse en cuatro principios fundamentales: adecuación, equilibrio, moderación y diversidad. Asimismo, es imprescindible que los alimentos sean inocuos, es decir, que no contengan contaminantes químicos ni microbianos.

La base de una dieta sana es el consumo de alimentos no procesados o mínimamente procesados, reduciendo la ingesta de sodio, azúcares libres y grasas no saludables. Actualmente, se observa una tendencia al consumo de alimentos ultraprocesados ricos en estos componentes, mientras que una parte importante de la población no consume cantidades suficientes de fibra dietética, verduras y frutas.
Recomendaciones para el día a día
Implementar una alimentación equilibrada implica priorizar los alimentos de origen vegetal y consumir una variedad de alimentos reales, evitando los excesos y complementando estos hábitos con la práctica de ejercicio físico. Se recomienda recuperar la cocina casera siguiendo los principios de la dieta mediterránea o las bases del plato de Harvard, alejándose de las estrategias de marketing y los supuestos alimentos milagrosos.
Para quienes enfrentan ritmos de vida acelerados, existen estrategias prácticas para organizar la alimentación sin sacrificar la salud:
- Planificar el menú semanal o recurrir al batch cooking durante el fin de semana.
- Utilizar ingredientes congelados naturales, conservas o semiconservas saludables, tales como hummus, legumbres cocidas, atún al natural o pimientos asados.
Es fundamental iniciar estas prácticas alimentarias saludables desde las primeras etapas de la vida, destacando que la lactancia materna favorece el desarrollo cognitivo y un crecimiento saludable, estableciendo comportamientos que suelen prolongarse hasta la edad adulta.
