Una consumidora belga expresó su descontento tras adquirir un vehículo presentado como nuevo, el cual resultó haber sido fabricado dos años antes de su entrega.
Según relata Veerle Van Den Haute, compró un Honda eNY1 bajo la premisa de que era un automóvil nuevo. El pedido se realizó en septiembre de 2025 y la entrega tuvo lugar en febrero de 2026. Sin embargo, al revisar los detalles de fabricación, descubrió que el coche había sido construido en febrero de 2024.
Esta situación la llevó a cuestionar qué se entiende realmente por «auto nuevo» en el contexto de ventas automotrices, especialmente cuando existe un amplio desfase entre la fecha de producción y la de entrega al consumidor.
La compradora solicitó la devolución de su dinero, argumentando que no se le proporcionó la información esperada sobre la antigüedad real del vehículo al momento de la compra.
