Un detalle curioso sobre un nuevo centro de datos impulsado por neuronas humanas: los técnicos deben reponer constantemente el líquido cefalorraquídeo de estas computadoras “cerebrales”.
“Retiramos el líquido cada 24 horas”, afirmó Hong Weng Chong, CEO y fundador de Cortical Labs, a The Register.
Las computadoras biológicas, evidentemente, tienen limitaciones biológicas. Los cientos de miles de células cerebrales que alimentan cada una de las máquinas “CL1” de la startup australiana de biotecnología agotan el oxígeno y la glucosa del líquido, explicó Chong. Por lo tanto, al comienzo de cada día, un empleado repone el “barro” biológico para mantener todo en funcionamiento.
Algunos detalles operativos suenan más a un invernadero que a un centro de datos. Chong describió cómo los técnicos gestionan cuidadosamente la mezcla de gases que envuelve a las computadoras. La empresa añade nitrógeno y dióxido de carbono para que la atmósfera esté compuesta por un cinco por ciento de oxígeno, un cuarto de lo que ocurre naturalmente en la Tierra, que aparentemente es el nivel óptimo para que funcionen las neuronas computarizadas.
Cortical Labs saltó a la fama en 2022 después de que investigadores afirmaran haber enseñado a las neuronas en una placa de Petri a jugar al clásico videojuego Pong.
El CL1, que la compañía afirma que es la “primera computadora biológica desplegable de código del mundo”, supera con creces eso. Utilizando sus más de 200.000 neuronas vivas, demostraron recientemente que podía jugar al clásico shooter de 1993 Doom, una hazaña de complejidad mucho mayor que requiere que la computadora navegue y explore un entorno 3D, controle múltiples mecánicas de juego y se enfrente a enemigos.
Aunque sigue siendo altamente experimental, Cortical Labs destaca una ventaja clave sobre la computación tradicional: un consumo de energía mucho menor. Según Bloomberg, Chong afirmó que cada unidad CL1 necesita menos energía que una calculadora de mano, y predijo además que algún día serán más rápidas que las computadoras tradicionales.
Aún está por verse cuán capaces o prácticas resultarán estas máquinas. La demostración con Doom es atractiva y divertida, pero sigue siendo una demostración. Y la configuración requiere bastante preparación. Según The Register, la empresa tarda alrededor de una semana en preparar sus máquinas para cada trabajo, lo que requiere células específicas según las necesidades del cliente y un entorno físico correspondiente.
No obstante, Cortical Labs ya está ampliando sus operaciones, asociándose con otra empresa para construir nuevas instalaciones de centros de datos en Melbourne y Singapur, con esta última destinada a albergar hasta 1.000 unidades CL1. También ha lanzado un servicio de computación en la nube, según The Register. El servicio se ejecuta en una pila de 120 unidades CL1 a las que los clientes pueden pagar por acceder a la API y ejecutar código.
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