La música como acto de resistencia y esperanza: un concierto solidario con los músicos afganos.
El New England Conservatory (NEC) fue el escenario de un conmovedor concierto en solidaridad con los músicos afganos, organizado por Arson Fahim, un estudiante de piano y composición que tuvo que abandonar Kabul poco antes de la toma del poder por los talibanes. Este tercer concierto, que contó con la participación de más de 100 voluntarios, no solo busca crear conciencia sobre la difícil situación que enfrentan los artistas en Afganistán, sino también ser una declaración de desafío ante la prohibición de la música impuesta por el régimen.
Fahim, quien se graduará más adelante este año, compartió con Arun Rath, presentador de All Things Considered de GBH, cómo la caída de Kabul lo impactó profundamente. “Llegué aquí el 2 de agosto de 2021 y luego, el 14 de agosto, los talibanes tomaron el poder. Sentí muchas emociones contradictorias. Por un lado, estaba muy agradecido de tener tantas nuevas oportunidades que nunca habría tenido en casa. Pero, por otro lado, sentí que mi vida y la vida de tantos afganos habían cambiado drásticamente de repente, y sin embargo, todo a mi alrededor seguía funcionando con normalidad”, explicó Fahim.
El concierto también destaca por la colaboración con músicos tradicionales que aún se encuentran en Afganistán, trabajando en la clandestinidad debido al peligro que corren. Los talibanes han destruido cientos de instrumentos y persiguen a los músicos, incluso llegando a ejecutarlos públicamente. A pesar de este riesgo, los artistas afganos continúan creando, transmitiendo su arte en secreto. Fahim expresó su esperanza de poder compartir algún día los videos de estos músicos de forma segura y revelar sus nombres.
“Lo que realmente me asombra es que, incluso con este tipo de peligro, estos músicos decidieron seguir tocando, aunque eso significara hacerlo en secreto y arriesgar sus vidas”, afirmó Fahim. “Creo que lo que realmente me inspira es recordar a los afganos y a todos que la música no puede ser silenciada. Es una parte esencial de la vida humana, de la sociedad. Es tan hermosa. Une a las personas. Hemos tenido música por más tiempo del que hemos tenido lenguaje. Y creo que todo esto demuestra que la música no puede ser prohibida.”
Fahim recordó que, cuando los talibanes estuvieron en el poder anteriormente, también prohibieron la música, pero que el día que perdieron el poder, la gente salió a las calles a bailar y a escuchar música. “Espero con ansias el día en que eso vuelva a suceder en Afganistán. No creo que una sociedad sin música pueda existir por mucho tiempo”, concluyó.
Dave Jamrog
NEC
