Las bradicardias, o ritmos cardíacos lentos, se atribuyen comúnmente a enfermedades de la conducción cardíaca, isquemia o efectos de medicamentos. Sin embargo, no todas las causas son de origen cardíaco. Un estudio publicado en Cureus describe el caso de un hombre de 50 años con linfoma de zona marginal que experimentó bradicardia aislada debido a un aumento agudo de la presión intracraneal (PIC).
El aumento de la PIC puede provocar bradicardia clínicamente significativa, a veces sin la presencia completa de la tríada de Cushing, que incluye bradicardia, respiraciones irregulares y un aumento de la presión del pulso. La tríada de Cushing es una respuesta del cuerpo al aumento de la PIC y se considera un intento final por parte del organismo de oxigenar el cerebro y prevenir daños.
En el caso descrito, el paciente no podía hablar y presentaba un aumento de la PIC. Este caso destaca la importancia de considerar causas no cardíacas de bradicardia, especialmente en pacientes con factores de riesgo como un aumento de la presión intracraneal.
