La confianza no llegó de la noche a la mañana. Lim ha compartido cómo durante años se vio sometida a juicios sobre su vestimenta, su forma de presentarse y lo que se consideraba “apropiado” para su talla. “Si todos te dicen qué debes y no debes hacer, nunca serás feliz contigo mismo y nunca encontrarás lo que realmente te funciona”, confesó. Después de mucho tiempo, aprendió a ignorar la negatividad.
Finalmente, decidió tomar un camino diferente: “Simplemente voy a hacer las cosas que me hacen feliz. Quiero ser yo misma, independientemente de si les agrado o no. Está bien que a alguien no le guste mi forma de vestir o de comportarme, siempre y cuando no sea grosera y siga siendo respetuosa. Tal vez simplemente no estamos hechos el uno para el otro. Está bien. Alguien más apreciará lo que visto, lo que hago. Quizás, incluso, pueda hacer sonreír a alguien”.
La visibilidad, por supuesto, conlleva escrutinio. Incluso publicaciones cotidianas –como una simple comida– pueden atraer comentarios crueles. “La gente dice: ‘¿Por qué está comiendo constantemente?’. Pero somos humanos. Se supone que debemos comer para sobrevivir”. Admitió que el agotamiento es real. “Es una batalla entre querer compartir y no querer hacerlo porque no quieres ser un blanco”.
Lo que la impulsa a seguir adelante son los mensajes de personas que se sienten inspiradas por ella. “Me dicen: ‘Eres una inspiración. Si tú puedes hacerlo, nosotros también podemos’”. Ese sentido de responsabilidad ha cambiado su perspectiva sobre el miedo. “Cada vez que tengo miedo o siento que podría no tener éxito, me digo a mí misma que necesito dar un ejemplo para las personas que tienen demasiado miedo para intentarlo”.
¿Qué la hace sentir realizada hoy en día? “Cuando camino por la calle y la gente me llama por mi nombre”, respondió. “Incluso si no recuerdan mi nombre, me dicen: ‘¡Eres la chica redonda y linda!’. ¡Eso me sirve!”.
A Good Fortune llega a los cines el 29 de enero.
