El debate en la industria cinematográfica se intensifica ante posturas encontradas sobre el modelo de exhibición. Por un lado, los cines sostienen que es fundamental establecer un periodo de gracia determinado; su argumento principal es evitar la fuga de espectadores y proteger la estructura de un ciclo industrial sostenible.
En la otra cara de la moneda, diversas productoras y distribuidoras defienden una postura distinta. Estas entidades priorizan la recuperación rápida de la inversión y la importancia de garantizar la libertad de elección del público, marcando una clara diferencia de visión frente a las salas tradicionales.
