Un estudio reciente ha encontrado que el consumo de sustancias entre los adolescentes está estrechamente vinculado a la presión de grupo y el bienestar emocional. Según la investigación, los jóvenes que experimentan mayor presión de sus pares para consumir alcohol o drogas tienden a reportar niveles más bajos de bienestar psicológico. Asimismo, aquellos con menor sensación de bienestar son más propensos a ceder a esas influencias externas. Los autores del estudio destacan la importancia de abordar tanto los factores sociales como los emocionales en las estrategias de prevención del consumo de sustancias en la adolescencia.
Consumo de sustancias en adolescentes: presión social y bienestar
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