El estadounidense Cooper Lutkenhaus, de 17 años, hizo historia este domingo al ganar la medalla de oro en los 800 metros en el campeonato mundial de atletismo en pista cubierta, convirtiéndose en el campeón más joven de la historia en esta competición.
El joven atleta, que se tomó un tiempo de sus clases en la Northwest High School en Texas para competir en el campeonato, se coronó campeón con un tiempo de 1 minuto y 44.24 segundos, superando por 0.14 segundos al belga Eliott Crestan. El bronce fue para el español Mohamed Attaoui.
Lutkenhaus, quien cumplió 17 años en diciembre, superó el récord previo de campeón más joven, que ostentaba el etíope Mohammed Aman, quien tenía 18 años y 61 días cuando ganó el oro en 2012, también en los 800 metros.
“Entré sabiendo que probablemente no era el favorito, pero cada vez que entro en una final, creo que tengo una oportunidad de ganar”, declaró Lutkenhaus tras su victoria.
Crestan lideró a la mitad de la carrera antes de que Lutkenhaus tomara la delantera, la cual nunca perdió. El joven atleta comentó que su juventud pudo haberle ayudado a realizar el movimiento que lo llevó a la medalla de oro.
“Quizás se debió a la confianza o quizás a ser demasiado joven, pero realmente quería intentar hacer un movimiento decisivo”, dijo. “Creí en eso en la tercera vuelta, solo quería intentarlo desde allí”.
Crestan expresó su creencia de que Lutkenhaus podría llegar a emular a los grandes del medio fondo.
“Estoy feliz con la medalla, por supuesto, pero justo después de la carrera sentí un poco de decepción”, dijo. “Pero la aceleración de Cooper fue muy fuerte, es un talento increíble ganar a los 17 años. Creo que puede ser el futuro [poseedor del récord mundial de los 800m] David Rudisha”.
Lutkenhaus también compitió en el campeonato mundial al aire libre el pasado septiembre, cuando aún tenía 16 años, siendo eliminado en la primera ronda. Después de su carrera en ese campeonato, admitió que aún tenía tareas escolares pendientes antes de regresar a Texas.
La medalla de oro de Lutkenhaus fue la quinta para el equipo de Estados Unidos en el campeonato, colocándolos en la cima de la tabla de medallas por delante de Gran Bretaña, que ganó cuatro.
