Las relaciones con el que antaño se denominaba el “mayor enemigo” parecen haberse suavizado. Así lo reflejó el reciente congreso del partido único de Corea del Norte, en 2021, donde Estados Unidos recuperó visiblemente el favor del líder norcoreano Kim Jong-un.
Según la agencia oficial de noticias, Kim Jong-un declaró que, si Washington “respeta el estatus actual [de potencia nuclear] de nuestro país, tal como está estipulado en la Constitución […] y abandona su política hostil […] no hay razón para que no podamos llevarnos bien con Estados Unidos”.
En los últimos tiempos, Donald Trump ha intensificado sus muestras de cordialidad hacia el líder norcoreano. Durante una gira por Asia el año pasado, el expresidente estadounidense se mostró “abierto al 100%” a un encuentro con Kim Jong-un, e incluso se posicionó en contra de décadas de política estadounidense al reconocer que Corea del Norte era “en cierto modo una potencia nuclear”.
Las especulaciones sobre la posibilidad de una reunión entre Kim Jong-un y Trump, en el marco de la próxima visita de este último a China en abril, se han intensificado. Durante su primer mandato, Trump mantuvo tres encuentros con Kim Jong-un en un intento de alcanzar un acuerdo de desnuclearización, sin éxito.
Corea del Sur se convierte en el enemigo “más hostil”
En esta ocasión, ha sido a Corea del Sur, país vecino, a quien el líder norcoreano ha reservado la denominación de enemigo “más hostil”. Tras la conclusión del IX Congreso del Partido del Trabajo, que culminó el miércoles con un gran desfile militar según la agencia oficial KCNA, Kim Jong-un cerró la puerta a las ofertas de Seúl, aliado de Washington en materia de seguridad.
Anunció que Pyongyang dejará “para siempre” de considerar a los surcoreanos como compatriotas, calificando las recientes iniciativas conciliatorias de Seúl de “engañosas”. El presidente surcoreano Lee Jae Myung ha estado trabajando desde su investidura en junio para restablecer el diálogo bilateral, hasta ahora sin respuesta por parte del Norte.
Pyongyang anunció el mes pasado haber derribado un dron proveniente del Sur cerca de la ciudad de Kaesong, a pocos kilómetros de la frontera ultra militarizada con Corea del Sur, y exigió cuentas a Seúl. El presidente Lee Jae Myung condenó este sobrevuelo, destacando que este tipo de iniciativas podría desencadenar una guerra entre los dos estados, que no firmaron oficialmente un tratado de paz tras el conflicto de 1950-1953.
Corea del Norte, dotada de armas nucleares, está sujeta a varias series de sanciones debido a sus programas de armamento. Según estimaciones de la presidencia surcoreana en enero, Pyongyang produce suficiente material nuclear cada año para ensamblar hasta 20 armas atómicas.
El congreso del partido en el poder, que se celebra en principio cada cinco años, comenzó el 19 de febrero. Se trata del evento político más importante en Corea del Norte, destinado a fortalecer la autoridad del régimen. Kim Jong-un fue reconducido el domingo por unanimidad en el puesto de secretario general del Partido, que dirige el país comunista desde la década de 1940.
Con AFP
