La decisión de la Corte Suprema de anular el mapa congresional de Luisiana, el cual establecía dos distritos con mayoría negra, sirve como un recordatorio del retroceso que ha tenido Estados Unidos frente al denominado «ajuste de cuentas» racial ocurrido en el verano de 2020.
El fallo emitido en el caso Louisiana v. Callais debilita otro aspecto fundamental de la Ley del Derecho al Voto de 1965, una normativa promulgada hace más de seis décadas con la intención de combatir la exclusión electoral.
