La Costa Azul sirve de telón de fondo para el debut cinematográfico de Josephine Japy, una película que ya ha causado sensación en el Festival de Cannes. Los espectadores reconocerán lugares emblemáticos como el Vieux-Nice, la Promenade des Anglais, la Place de la Conception y el Parvis de la Basílica de Saint Michel en Menton, que se convierten en protagonistas visuales de la historia.
La proyección en Cannes conmovió profundamente a la directora, quien, según relatos, estuvo a punto de desmayarse en varias ocasiones, recibiendo el apoyo incondicional de su equipo y los actores. Un momento particularmente emotivo fue el encuentro con su madre tras la función: «Mi madre estaba en la sala y, al salir, la encontré radiante, digna y erguida. Le pregunté si se encontraba bien, si no era demasiado duro, y me respondió: ‘No, es mi vida. No voy a llorar por mi vida, se llora por la vida de los demás, no por la propia'».

Este primer largometraje es profundamente personal para Joséphine Japy, quien se inspira en la historia de su hermana Bertille, quien vive con una discapacidad severa. Aunque basada en la realidad, la directora buscó crear una obra cinematográfica auténtica, alejándose del formato documental: «Quería hacer una verdadera película de cine, alejarme del documental».
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