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COVID-19: Disminuye inmunidad de vacunas, ¿necesitamos refuerzos?

by Editora de Salud

Cinco años después de la aparición del SARS-CoV-2, causante de la COVID-19, la enfermedad ha dejado de dominar la vida diaria. Aunque ya no existen confinamientos ni conteos diarios de casos, el virus continúa circulando y la protección proporcionada por las vacunas muestra signos de disminuir con el tiempo.

Así lo revela un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Antioquia, en colaboración con el Laboratorio Departamental de Salud Pública de la Gobernación, cuyo objetivo fue determinar la duración real de la respuesta inmunológica generada por las vacunas contra la COVID-19.

La investigación encontró que los niveles de anticuerpos disminuyen de manera significativa entre los 6 y 12 meses posteriores a la finalización del esquema de vacunación, aunque esta disminución es gradual. “La pérdida de inmunidad vacunal ha sido objeto de especial estudio desde la aparición de la variante ómicron y sus subvariantes”, explicó Doracelly Hincapié Palacio, doctora en epidemiología y docente de la Facultad Nacional de Salud Pública.

La variante ómicron, que surgió a finales de 2021, representó un punto de inflexión al aumentar las reinfecciones y evidenciar que la protección no era indefinida. A pesar de que la pandemia parece estar en una etapa superada, la situación epidemiológica actual en el país subraya la importancia de seguir investigando la duración de la inmunidad.

Según el último Boletín Epidemiológico del Instituto Nacional de Salud, con corte al 1 de noviembre de 2025, se han notificado 7.093 casos de COVID-19 en Colombia durante el año, con 120 muertes asociadas a la enfermedad, principalmente en personas mayores de 60 años.

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Para los epidemiólogos Viviana Lenis Ballesteros y Carlos Arango Úsuga, integrantes del equipo investigador, el comportamiento actual del virus corresponde al de una enfermedad endémica, caracterizada por una circulación persistente, picos estacionales y brotes localizados en poblaciones vulnerables. Antioquia presenta un patrón similar, con un riesgo epidémico bajo pero constante, influenciado por la aparición de nuevas variantes y la disminución progresiva de la protección inmunológica.

El estudio, titulado Serovigilancia de anticuerpos IgG anti-SARS-CoV-2 en grupos de riesgo de Antioquia (2022–2023), midió la persistencia de los anticuerpos IgG, responsables de reflejar la memoria inmunológica. Participaron 1.958 personas vacunadas de 11 municipios del departamento, incluyendo Medellín, pertenecientes a grupos como adultos mayores institucionalizados, trabajadores de la salud y miembros de la comunidad universitaria.

El análisis detallado se realizó en 561 personas con seguimiento longitudinal durante más de un año. “Encontramos que, aunque el 99,8% de los participantes presentaba anticuerpos tras completar el esquema de vacunación, estos niveles disminuyeron significativamente entre los seis y doce meses posteriores”, indicaron Marta Ospina y Seti Buitrago Giraldo, investigadoras del Laboratorio Departamental de Salud Pública de Antioquia.

Esta reducción de anticuerpos fue más pronunciada en personas mayores de 60 años y en aquellas con comorbilidades. Sin embargo, es importante destacar que esta disminución no implica una pérdida total de protección. “Existen otros mecanismos, como la inmunidad celular, que pueden mantenerse más estables en el tiempo”, aclaró Héctor García, docente e investigador de la Facultad de Medicina de la UdeA.

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La memoria inmunológica a largo plazo no fue medida en este estudio debido a las exigencias técnicas y los costos asociados, pero se reconoce su papel fundamental para evitar que la enfermedad se agrave.

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¿Por qué sigue circulando el coronavirus?

Pablo Patiño Grajales, decano de la Facultad de Medicina de la UdeA y magíster en inmunología, explicó que la circulación continua del COVID-19 en el país se debe a las mutaciones del SARS-CoV-2, la cobertura vacunal desigual, la reducción de la vigilancia epidemiológica y la pérdida gradual de la protección natural y vacunal con el paso del tiempo.

En Colombia, se dispone de vacunas actualizadas de Pfizer-BioNTech y Moderna, priorizadas para personas mayores de 60 años, individuos con comorbilidades, personal de la salud y mujeres gestantes. “Las vacunas son efectivas y seguras, pero su protección no es permanente. Es crucial mantener los esquemas de vacunación completos y recibir las dosis de refuerzo”, concluyó el decano.

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