Un estudio reciente sugiere que las personas que han padecido COVID-19 podrían tener un mayor riesgo de desarrollar cáncer de pulmón, especialmente aquellas que requirieron hospitalización por una infección grave. La investigación, publicada en la revista Cell, indica que los pacientes hospitalizados por COVID-19 tienen un riesgo aproximadamente un 24% mayor de desarrollar cáncer de pulmón en comparación con aquellos que nunca se han infectado.
Los investigadores analizaron los registros de salud de casi 76 millones de adultos estadounidenses y descubrieron que este mayor riesgo persistía incluso después de considerar factores de riesgo conocidos como el tabaquismo. Además, los experimentos realizados en ratones mostraron que las infecciones respiratorias graves, tanto por SARS-CoV-2 como por influenza A, aceleraron el crecimiento del cáncer de pulmón.
El estudio reveló que las infecciones respiratorias severas provocan cambios duraderos en varios tipos de células pulmonares, incluyendo células inmunitarias y estructurales. Estos cambios resultan en una sobreproducción de una proteína llamada G-CSF, que atrae a un tipo específico de glóbulos blancos, los neutrófilos, que en lugar de proteger, bloquean las respuestas inmunitarias antitumorales y favorecen el crecimiento de las células cancerosas.
Sin embargo, la investigación también ofrece un rayo de esperanza: la vacunación parece mitigar estos efectos. Los ratones que recibieron una vacuna de ARNm contra el SARS-CoV-2 antes de la exposición al virus mostraron una protección completa contra la enfermedad grave y, posteriormente, presentaron una carga tumoral significativamente menor en comparación con los ratones no vacunados. Un experimento similar con una vacuna contra la influenza inactivada produjo el mismo resultado.
Los autores del estudio enfatizan que la gravedad de la infección es un factor clave. Las infecciones leves no mostraron un aumento notable en la carga tumoral, mientras que las infecciones graves, que involucran una inflamación pulmonar significativa, desencadenaron la reprogramación celular que favorece el desarrollo del cáncer.
Es importante señalar que los datos humanos utilizados en este estudio son retrospectivos, lo que significa que se analizaron registros de salud existentes en lugar de realizar un seguimiento prospectivo de los pacientes. Además, no se puede descartar la posibilidad de que algunas personas que desarrollaron COVID-19 grave ya tuvieran cambios precancerosos no detectados que contribuyeran tanto a la gravedad de la enfermedad como al posterior diagnóstico de cáncer.
