Aún no se puede determinar el impacto que tendrá el funcionamiento de emergencia en las instalaciones, según un comunicado reciente. “Estamos apoyando a la dirección en el cierre seguro de las plantas. La gran pregunta es si podrán volver a arrancar y utilizarse sin daños en el futuro”, declaró Flöther. “Esto sería una catástrofe para las instalaciones y el sector químico, pero también para los acreedores.”
El sindicato BCE considera la paralización de la producción como “una nueva mala noticia” para los trabajadores y para toda la región. El Ministerio de Economía describió la situación como muy crítica. El ministro Sven Schulze (CDU) afirmó que “el estado utilizará todos los medios disponibles para evitar daños y preservar puestos de trabajo y valor económico”.
