Cuba enfrenta una grave crisis energética con apagones que superan las 40 horas en La Habana y hasta 109 días en comunidades como Cantel, afectando el suministro de agua para más de dos millones de personas y desorganizando la vida cotidiana en todo el país a finales de octubre de 2026.
La situación del sistema electroenergético nacional (SEN) en Cuba se ha deteriorado de forma drástica, con apagones generalizados que paralizan servicios básicos, obligan a los ciudadanos a alterar sus rutinas diarias y provocan un profundo descontento social. Las fallas continuas en las principales termoeléctricas del país, sumadas a la escasez de combustible derivada de restricciones internacionales, mantienen a gran parte de la población a oscuras durante jornadas enteras.
Apagones de hasta 109 días en comunidades y más de 40 horas en La Habana
En La Habana, numerosos barrios acumulan cortes de electricidad superiores a las 40 horas continuas, según reportes de vecinos y activistas difundidos el 30 de octubre de 2026. Las estaciones portátiles de energía y las baterías de respaldo resultan insuficientes ante la magnitud de las interrupciones. En el municipio de Arroyo Naranjo, el circuito VC100 acumulaba más de 64 horas de afectación al amanecer del viernes, reflejando una crisis que golpea de manera desigual pero persistente a la capital.


El impacto es aún más severo en el interior del país. En Cienfuegos, algunos circuitos registran entre 70 y 89 horas continuas sin servicio, mientras que la empresa eléctrica provincial reconoció que no puede cumplir con la rotación de los cortes previstos. En Cantel, una comunidad del municipio matancero de Cárdenas próxima a Varadero, los residentes superan los 100 días consecutivos sin electricidad debido a la avería y posterior retirada de un transformador a comienzos de julio que nunca fue reemplazado.
El transformador se rompió y lo quitaron, creo, para repararlo, pero nunca lo han puesto. Están sin transformador.
Residente de Cárdenas con familiares en Cantel, vía Martí Noticias
Mientras tanto, en las calles, los ciudadanos expresan su malestar al escuchar a representantes diplomáticos negar la existencia del bloqueo, según testimonios locales.
Impacto en el suministro de agua y escasez de recursos básicos
La crisis energética arrastra consigo un colapso en el abastecimiento hídrico. Más de dos millones de personas en todo el país no reciben agua en sus hogares debido a que los sistemas de bombeo dependen fundamentalmente de la electricidad. Funcionarios del sector de Aguas y Saneamiento explicaron que entre el 80 y el 85 % del agua requiere bombeo eléctrico para llegar a las viviendas.

Ante la falta prolongada del servicio público, los habitantes recurren a alternativas extremas. En barrios y negocios particulares, las familias cavan pozos artesanales en los patios, construyen cisternas o transportan agua en carretillas, bicitaxis y maleteros de automóviles. En Cienfuegos, vecinos del Reparto Reina denunciaron que el agua llega mezclada con aguas albañales, agravando los riesgos sanitarios en plena emergencia.
Adicionalmente, se registran graves averías en fuentes clave como la Cuenca Sur, donde el disparo de líneas de alta tensión y roturas de gran magnitud en la conductora principal paralizaron temporalmente el suministro para varios municipios de La Habana, mientras las autoridades mantienen operativos de bombeo especiales hacia hospitales principales como el Hermanos Ameijeiras sin definir fechas definitivas de normalización.
Déficit de generación y limitaciones en las termoeléctricas
La Unión Eléctrica (UNE) mantiene pronósticos desalentadores para el horario de máxima demanda, proyectando déficits de generación cercanos a los 1.990 megavatios frente a una demanda nacional estimada en 2.800 megavatios. El parque generador arrastra averías en bloques clave de las termoeléctricas Antonio Guiteras en Matanzas, Santa Cruz, Felton y Renté, además de unidades que permanecen bajo mantenimiento programado.
A las fallas técnicas se suma la falta de combustible, agravada por las medidas coercitivas y restricciones impuestas por Estados Unidos, lo que limita tanto la generación termoeléctrica como el uso de respaldos diésel. El gobierno cubano impulsa alternativas a través de la Estrategia Nacional para la Transición Energética aprobada en septiembre de 2024, la cual promueve fuentes renovables como la solar, eólica e hidráulica, destacando avances en provincias como Guantánamo con parques solares y centrales distribuidas para aportar potencia al sistema electroenergético nacional.
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