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La rutina, al parecer, era bastante simple. A pesar de no contar con distracciones ni actividades recreativas específicas, las necesidades básicas estaban cubiertas: tenían agua disponible. La mayor parte del tiempo, se dedicaba al descanso, alternando entre dormir y cambiar de posición. Las pausas incluían, naturalmente, necesidades fisiológicas, para luego volver a dormir.
