Desde su aterrizaje el 6 de agosto de 2012, el rover Curiosity ha estado explorando el clima y la geología de Marte. Analiza sistemáticamente las rocas capa por capa, examina la atmósfera y mide parámetros ambientales como la radiación, la temperatura y el polvo. Diseñado originalmente para una vida útil de solo dos años, el rover continúa operando de manera fiable hasta el día de hoy.
Curiosity allanó el camino para su sucesor, el rover Perseverance, que desde 2021 busca evidencia directa de vida pasada en el cráter Jezero, ubicado en el hemisferio norte, al borde de Isidis Planitia. Mientras que Curiosity se ha centrado en reconstruir las condiciones ambientales de la historia temprana de Marte, Perseverance está recolectando selectivamente muestras de roca para su eventual retorno a la Tierra. En conjunto, ambos rovers buscan construir una imagen de un Marte que alguna vez fue mucho más propicio para la vida.
